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La competencia es feroz, pero el botín es suculento y bien merece la pena pasar horas y horas de pie. Las jineteras observan a los turistas recién llegados. Son analíticas y estudian a sus presas en detalle. Si los turistas son jóvenes, las jineteras ven en ellos la posibilidad de abandonar la isla para irse a sus países de origen.

En muchas ocasiones, el servicio puede ser incluso gratuito, ya que lo ven como una inversión a medio plazo. El príncipe azul del que habla va disfrazado de turista.

En Cuba se ha endiosado a los extranjeros y esto produce no pocas frustraciones en las jineteras que ven en ellos su tabla de salvación. El dinero nubla la vista de las muchachas, que ignoran que su supuesto príncipe azul no es millonario, sino un simple trabajador que tiene que cumplir un horario, soportar las arbitrariedades de un jefe y todo por un sueldo que apenas le da para vivir.

Si supieran esto, seguramente lo idealizarían menos y no creerían tanto en sus promesas. Pero a la vez perderían la ilusión de que alguna vez ese extranjero las invite a vivir en su país. María, de treinta años que de noche parecen veinte, vive con su hijo en Guanabacoa, el barrio negro de La Habana. Su piel, color ébano, resplandece bajo las luces de la pista de baile. No pasa desapercibida entre los hombres.

El contoneo de sus caderas levanta miradas de envidia entre sus compañeras, pero el ritmo africano, heredado de sus tatarabuelos, se apodera de ella. Mis padres trataron de educarme lo mejor posible para ser decente, pero la vida da muchas vueltas. Mi padre trabaja como campesi no en un pueblo cercano a Cienfuegos y mi madre era cocinera. Terminé el colegio y fui a la universidad a estudiar Económicas.

Y aquí es donde empecé a ejercer la prostitución. Los hijos de los dirigentes iban a la universidad con ropas de marcas extranjeras, oliendo a perfumes carísimos. Y yo, una simple hija de campesinos, me tenía que bañar todos los días con un pedazo de jabón que apestaba a amoniaco. En Cuba las jineteras no son repudiadas por la sociedad ni señaladas con el dedo como ocurre en la mayoría de países occidentales. Aquí las familias se sienten orgullosas de ellas, las ven como heroínas modernas que ayudan a sus familias vendiendo sus cuerpos a extranjeros sedientos de carne.

Nadie se siente avergonzado de reconocer que es amigo de una jinetera, al contrario. Todas buscan lo mismo, un príncipe azul o, en su defecto, un hombre que las mantenga -por dólares mensuales, un extranjero puede dar un nivel de vida a su jinetera difícilmente alcanzable para el resto de la población—. Pero todo cuento de príncipes y de hadas tiene su lado oscuro: Sentada en la barra del local, vestida con una minifalda blanca y un top del mismo color, una jovencísima muchacha de cabellos rubios mira la pista buscando a un hombre para pasar la noche.

Los camareros del local la saludan, acude casi todas las noches. Da un sorbo a su copa. Al hablar del tercero, la joven parece tragarse una papa gigante. Describe al mexicano como un hombre pequeño, robusto, de pelo lacio, que viste camisas a rayas, jeanes y unas botas de vaquero. Su nombre no lo quiso revelar. La segunda noche con él, escuchó una conversación telefónica. Gracias al chat de Facebook Messenger , y a WhatsApp, la joven salta de México a Estados Unidos, en un santiamén, sin pasar físicamente por la peligrosa frontera.

Ahora eso no es así. Por el celular puedo hablar con ellos cuando yo quiera. Ahora me hace falta una recarga para el teléfono. Una de las compañías de llamadas y mensajería entre Cuba y Estados Unidos tiene una promoción para recargar una línea telefónica con 21 dólares americanos y el beneficiario recibe en la isla 50 CUC en servicios.

La cubana agradece el gesto con un corazoncito que palpita en la pantalla de su celular. A pesar de que la conexión es lenta, por momentos, la joven tiene la posibilidad de enviar fotos y videos que con suma frecuencia le solicitan. No le avergüenza decir que prefiere esa vida y no irse a las calles, en Miramar o en el Vedado, para ganarse el sustento diario ofreciendo su cuerpo.

De cualquier manera, Idalia es consciente de una realidad. Muere otra de las sobrevivientes del accidente aéreo en Cuba. Denuncian que negligencia habría provocado accidente aéreo en La Habana. Aparecen en esta nota:

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PROSTITUTAS DE LUJO EN TENERIFE PROSTITUTAS TRANSEXUALES Muere otra de las sobrevivientes del accidente aéreo en Cuba. Situado en la primera línea de playa, junto al hotel Solymar conforma un emporio de casi habitaciones. Se que no todo Cubano es tan victima como se pinta pero prostitutas travestis significado de piruja culpables aqui son los que van a comprar sexo en especial cuando van detras de menores. Cuba Encuentran segunda caja negra del avión accidentado en La Habana. Con esto también le digo que estoy muy de acuerdo con usted en que el principal causante de estas tristezas es el gobierno cubano, de eso no cabe duda… Llevo años soñando con esa luz cegadora y ese disparo de nieve… Muchas gracias por el lindo comentario.
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Ahora, tanto la actitud de la cubana jinetera como la del viejo libidinoso, son actitudes basadas en la miseria espiritual y esta muy mal Jocy, sentir placer cuando algunos de los dos miserables gana. Una Revolución es puro amor, pensaban ellos. La neta es otro de los muchos lugares en los que te quieres pasar mucho tiempo. Te felicito, haz hecho una excelente observacion de la relidad Cubana. Esos tampoco salen en las noticias.

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