Estereotipos para mujeres opiniones de prostitutas

estereotipos para mujeres opiniones de prostitutas

Agradecemos de antemano a todos nuestros lectores su esfuerzo y su aportación. Alma, Corazón, Vida Viajes. Barnés Contacta al autor. Tiempo de lectura 8 min. Manifestante protesta contra el arresto de los trabajadores sexuales de Rentboy. La mayor parte de los encuestados acudían a burdeles.

Por Miguel Ayuso Intelectuales franceses publican un manifiesto proprostitución Por Miguel Ayuso 9. Lo que piensa una prostituta de sus clientes, dicho con total sinceridad Por Héctor G. Respondiendo al comentario 1.

El ejercicio de la prostitución en la calle y no en los locales es un modo de ganar autonomía, de no trabajar para nadie, de conquistar libertad con respecto a los hombres, de librarse de la explotación laboral.

Permítasenos una larga cita, pues vale la pena escuchar sus palabras:. Para empezar, no te hace padecer físicamente, porque la gente quiere oírte decir que te has sentido violada, violentada, que has puesto a la venta tu alma. Te pones a la venta porque necesitas dinero.

Así se han emancipado, porque ahora lo ganan bien, y tienen un tren de vida que nunca habrían soñado. A lo mejor él les hubiera pegado porque bebía, habrían parido tres o cuatro hijos y no habrían podido vivir bien esa maternidad, así que ni siquiera habrían tenido la alegría de la maternidad.

Han pasado de esa situación a otra, indudablemente mejor, por lo menos ya no dependen de una figura masculina. Pero en mi caso, la causa principal, lo que me empujó a prostituirme no ha sido sólo el dinero sino fundamentalmente el rechazo a las reglas fijas. También han contado sus características. He estado en Rusia y estaba llena de prostitutas, y sin embargo, todas las mujeres trabajaban, pero lo hacían por lo superfluo, por el consumismo que fascina siempre, sobre todo a quien no lo tiene.

Lo hacen para tener unas medias bonitas, el vestido de moda, para ir a los hoteles lujosos sólo para extranjeros, donde ni siquiera pueden entrar. Tengo que confesar que, incluso al principio, iba a trabajar con gusto. Solemos ver a las prostitutas como unas desgraciadas, marginadas y desamparadas, y nos negamos a admitir, nos escandaliza, que las prostitutas puedan experimentar una serie de placeres en el ejercicio de la prostitución.

Carla reconoce la existencia de estos placeres y habla de ellos. Señala la sensación de riesgo, que le excita, el placer de la transgresión y el de sentir poder o dominio sobre los clientes, sobre todo durante la negociación del precio del servicio. Ante esto, a Carla le atemoriza y produce ansiedad pensar en el futuro e insiste en la necesidad de que las prostitutas aprendan a ahorrar para enfrentar su vejez.

Solemos tener, configurar y necesitar una imagen estereotipada de las prostitutas, en virtud de la cual son víctimas de sí mismas, de la sociedad y de los hombres 14 , unas perdedoras, unas desventuradas de quienes compadecerse. Pero esta imagen es eso: De hecho, Carla, como otras prostitutas, no se amolda a ese tópico: Evidentemente he sufrido por las dificultades de la vida, pero como todos.

No quiero ser víctima de estos sufrimientos: Para ella la prostitución es un medio para alcanzar y mantener su libertad, su autonomía, su independencia. Es un medio que le permite eludir el papel tradicional de esposa y madre, así como su dependencia económica con respecto a un varón. Esta falta de amoldamiento al estereotipo conturba a los prejuiciadores. Por otra parte, su realidad y sus posiciones con respecto a la prostitución resultan opuestas y provocadoras con respecto a la concepción que muchas feministas tenían de la prostitución y a sus posicionamientos sobre ésta.

Las feministas tenían de las prostitutas la imagen de unas mujeres excluidas y malhadadas, que se han visto forzadas por las circunstancias a ejercer la vil prostitución, de quienes esperaban que entonasen un mea culpa por vender su cuerpo a los hombres, que se mostrasen arrepentidas por lo que hacían y que quisieran dejar de hacerlo. Pero Carla, Pia y muchas otras prostitutas desbaratan esta imagen: Las feministas no aceptaban esta posición: Elegí hacerlo, nadie me ha obligado, me gusta, quiero seguir haciéndolo porque es un oficio que me va bien … se suscitaba el infierno.

Carla ni muestra arrepentimiento por trabajar de puta ni quiere ser redimida por ello. No se presenta como víctima y el trabajo sexual que desempeña para vivir lo hace porque quiere, en la misma medida o con los mismos condicionamientos en su elección que pueden tener otras muchas personas a la hora de conseguir un trabajo con el que ganarse la vida.

El libro de Carla Corso y Sandra Landi escandaliza porque problematiza los estereotipos que discursos de uno u otro tipo, tanto moralistas como feministas, han establecido sobre el mundo de la prostitución.

Carla no nos presenta la historia de una mujer marginal e infeliz, apenada por lo que hace, sino que se presenta como una mujer que ha escogido lo que hace y que, gracias a los recursos que su trabajo le proporciona, vive felizmente, disfruta de la vida. No quiero concluir el presente texto sin antes disipar tres posibles malentendidos que hubiesen podido suscitarse a tenor de lo dicho hasta aquí.

Carla se sabe, de hecho, diferente y, como ella misma recoge en su relato, hay muchos tipos de prostitución 16 recordar esta diversidad es, en parte, una de las intenciones del presente texto. Carla reconoce no ser representativa de cómo son, qué desean y qué hacen muchas prostitutas; se reconoce diferente de las otras prostitutas, quienes también la ven a ella como distinta De hecho, Carla también padece y nos relata los aspectos negativos de su experiencia prostitucional, la violencia sobre todo.

Nos narra sus males, lacras y peligros. Señala que lo peor del ejercicio de la prostitución no es la venta del cuerpo y la supuesta enajenación que ello conllevaría. Otro aspecto especialmente desagradable de la prostitución es el desprecio social con que se trata a las prostitutas. Lo que a éstas les impide relacionarse con cierta normalidad con personas conocidos, amigos, etc.

Son los otros quienes, en gran parte, obliteran a las prostitutas las posibilidades de vínculo social y no ellas mismas. Lo que en parte me ha interesado ha sido mostrar, también en los modos prostitucionales, las capacidades de lucha de las mujeres, mostrarlas como sujetos activos capaces, dentro de sus condicionamientos y posibilidades sociales, de luchar por su libertad.

La vida de Carla es sobre todo la historia de una conquista de libertad y de una negativa a renunciar a lo que se desea y a asumir las renuncias que la asunción de los papeles femeninos heterónomos conllevan. Libertad que se conquista muchas veces contra las cadenas que, de uno u otro modo, los hombres su padre, sus patronos, los proxenetas, sus clientes, etc. Hay estudios, como el de Mathieu, que señala las dificultades que sufren las trabajadoras del sexo para organizarse, a partir de su estigmatización y la fragmentación del sector.

La fuerza que pueden tener en los asesinatos de mujeres los estereotipos sobre los sectores marginalizados no puede desecharse a priori. El objetivo de la tolerancia cero para la violencia de género debe cumplirse con respecto a todos los colectivos de mujeres.

Violencia por parte de grupos delictivos. Afecta especialmente a las personas que tienen poco apoyo social y legal. Esta violencia tiene su caldo de cultivo en la ilegalidad y falta de reconocimiento de estos sectores, que resultan así especialmente vulnerables.

En muchas ocasiones los sectores estigmatizados reciben un trato desconsiderado y a veces francamente agresivo por parte de los funcionarios o funcionarias que deberían proteger sus derechos.

Es necesario extender a todas las mujeres los servicios de las casas de acogida que con frecuencia no autorizan la permanencia de las trabajadoras sexuales y de los teléfonos de denuncia del mal trato, para que puedan incluir las denuncias por maltrato institucional. Maltrato de los medios de comunicación. Toda esta violencia se apoya en la marginación social previa.

Establecer barreras entre unas mujeres y otras ha sido una estrategia habitual del patriarcado. A su éxito ha contribuido el hecho que las mujeres no formamos un colectivo homogéneo y estamos separadas por distintas situaciones de clase y pertenencia étnica. Es necesario darles oportunidad para que expresen sus reivindicaciones con sus propias palabras, pero mientras tanto, recogiendo sus protestas y sus expresiones reiteradamente manifestadas, podemos compartir con ellas la siguiente queja: Estamos cansadas Estamos cansadas de la discriminación social.

Estamos cansadas de la hipocresía social. Los trabajos que se reservan a las mujeres son pesados y mal pagados, sin contratos laborales ni seguridad social. Pero eso no preocupa a los políticos no angustia a algunos sectores del feminismo no quita el sueño a los organismos internacionales.

En lugar de ofrecerles mejores condiciones laborales las acosan policialmente las minusvaloran las ignoran en tanto que agentes sociales. Por todo ello, las persona y organizaciones que apoyamos el pleno reconocimiento de derechos humanos a las trabajadoras del sexo, nos hacemos eco de sus demandas cuando dicen No queremos que nos salven, queremos que nos escuchen [No nos rotulen, conozcannos] No hablen por nosotras, dejennos hablar.

Las mujeres y el Estado: Mujeres, Derecho penal y criminología. Madrid, Siglo XXI, , p. El arquetipo viril protagonista de la historia. Ejercicios de lectura no androcéntrica. Barcelona, La Sal, La scission politique du feminisme international sur la question du "trafic des femmes": Retrato de intensos colores. Madrid, Talasa, , p. Esclavitud sexual de la mujer. Género y luchas por el reconocimiento: Identidades en disputa, acción y poder. The European Journal of Women's Studies 10, , pp.

England, Falling Wall Press, , p. Seine-Saint Denis, L'Observatoire départemental des violences envers les femmes, Sobre las repercusiones de la industria del sexo en la Unión Europea Informe de propia iniciativa: Conversaciones con la Mary Loly.

Santander, Puntal, , p. De la exclusión al estigma. Les travailleurs du sexe ne venden pas leur corps: Apercu sur la prostitution en Europe, , pp. Mujeres en las calles Mohamed VI. De la situación de la mujer marroquí y su sexualidad a la prostitución en las calles de Casablanca.

Universidad de Barcelona, Barcelona, , p. Mujeres migrantes, trabajo doméstico y matrimonio. Las mujeres en un mundo en proceso de globalización. Mujeres y transformaciones sociales. Barcelona, El Roure, , p. Barcelona, Planeta, , p. Las mujeres y el Estado

A través de escenas aparentemente bellas se asocia lo femenino a conceptos muy negativos, y lo peor de todo es que nos lo creemos, creemos que una mujer tirada por el suelo es algo sublime. Por otra parte, en la publicidad se hace un uso de la mujer como cuerpo de deseo, como reclamo visual y también invisibiliza otras dimensiones de lo que es la mujer, como su dimensión profesional, humana, creativa, empresaria? Son importantes porque tienen el poder de visibilizar, pero también de invisibilizar aquello que no representan.

Los beneficios son que tienen un alcance muchísimo mayor que el que pueden tener en un espacio físico y local. En las redes sociales un proyecto puede dar la vuelta al mundo en apenas unas horas. También tiene inconvenientes, como que pierdes el control. El cuerpo femenino es uno de los ejes de tu obra. Yo creo que se sigue haciendo un uso excesivamente sexualizado del cuerpo femenino. Yo echo mucho de menos que se propongan otros usos del cuerpo femenino, incluso trascender al propio cuerpo.

No pasa nada por aparecer un día en un anuncio representadas como un cuerpo bonito, el problema es que no hay otro tipo de representación, la falta de diversidad. Yo siempre me he posicionado en contra de la comercialización del cuerpo de las mujeres en cualquiera de sus formas, no en mis obras artísticas, pero sí en artículos y en medios de comunicación.

No creo que las mujeres se prostituyan y alquilen sus vientres libremente sino por una situación de desigualdad. Por otro lado tampoco hay que olvidar las consecuencias colectivas de legalizar este tipo de negocio.

Puede que haya algunas mujeres que lo hagan en unas condiciones "mejores" pero para mí eso no justifica que esas mujeres alimenten y potencien una actividad que somete y perjudica gravemente a otras. Por ejemplo generando nuevos modelos donde haya mujeres liderando de una forma que no sea necesariamente masculina.

Ocupando puestos de mayor visibilidad dentro del propio mundo del arte. Intentando que haya una representación de artistas, comisariados y jurados paritaria. Hay artistas a los que les interesa y hay otros que no.

Yo echo en falta trabajos de hombres cuestionando sus propios roles y las relaciones de poder. Pienso que terminar con la cultura machista es un trabajo que nos compete a todas las personas, por mucho que una parte queramos si la otra no se involucra no puede cambiar nada. El arte no deja de ser un reflejo de la sociedad y de la época de la que surge. Es muy lógico que este conflicto social se refleje en las obras y las inquietudes de los y las artistas.

Yo creo que el mundo del arte es igual de machista que otros sectores. Nunca se había prostituido y ni siquiera pensaba en ello. En el bar, muchos hombres le proponían a Carla relaciones sexuales a cambio de dinero 6. Pia y Carla viven juntas. Nuestra protagonista no conseguía encontrar trabajo y vivían del dinero que Pia ingresaba prostituyéndose.

Como no admitía esta situación de dependencia económica, que le desagradaba profundamente, piensa, entonces, en la posibilidad de prostituirse: No estaban en el otro lado de la barricada, como las consideraba la gente. Para mí eran personas vencedoras, ni víctimas ni mujeres que hay que exorcizar. Empezó, así, una vida de prostitución y diversión. Salían, una noche o dos a la semana, a prostituirse y obtener lo mínimo para vivir dignamente, dedicando el resto del tiempo a pasarlo bien.

Se prostituía, pues, a tiempo parcial. Las cosas le iban bien. Dejan de trabajar y siguen prostituyéndose para obtener dinero: Acudían a bares, discotecas y night para conseguir clientes. Por tanto, Carla pasa de ejercer la prostitución a tiempo parcial, a hacerlo a dedicación completa; y pasa, también, de trabajar por cuenta ajena, en locales, a hacerlo por cuenta propia. Ejerce la prostitución de día, no le gusta trabajar de noche. El ejercicio de la prostitución en la calle y no en los locales es un modo de ganar autonomía, de no trabajar para nadie, de conquistar libertad con respecto a los hombres, de librarse de la explotación laboral.

Permítasenos una larga cita, pues vale la pena escuchar sus palabras:. Para empezar, no te hace padecer físicamente, porque la gente quiere oírte decir que te has sentido violada, violentada, que has puesto a la venta tu alma.

Te pones a la venta porque necesitas dinero. Así se han emancipado, porque ahora lo ganan bien, y tienen un tren de vida que nunca habrían soñado. A lo mejor él les hubiera pegado porque bebía, habrían parido tres o cuatro hijos y no habrían podido vivir bien esa maternidad, así que ni siquiera habrían tenido la alegría de la maternidad. Han pasado de esa situación a otra, indudablemente mejor, por lo menos ya no dependen de una figura masculina.

Pero en mi caso, la causa principal, lo que me empujó a prostituirme no ha sido sólo el dinero sino fundamentalmente el rechazo a las reglas fijas. También han contado sus características. He estado en Rusia y estaba llena de prostitutas, y sin embargo, todas las mujeres trabajaban, pero lo hacían por lo superfluo, por el consumismo que fascina siempre, sobre todo a quien no lo tiene.

Lo hacen para tener unas medias bonitas, el vestido de moda, para ir a los hoteles lujosos sólo para extranjeros, donde ni siquiera pueden entrar. Tengo que confesar que, incluso al principio, iba a trabajar con gusto. Solemos ver a las prostitutas como unas desgraciadas, marginadas y desamparadas, y nos negamos a admitir, nos escandaliza, que las prostitutas puedan experimentar una serie de placeres en el ejercicio de la prostitución.

Carla reconoce la existencia de estos placeres y habla de ellos. Señala la sensación de riesgo, que le excita, el placer de la transgresión y el de sentir poder o dominio sobre los clientes, sobre todo durante la negociación del precio del servicio. Ante esto, a Carla le atemoriza y produce ansiedad pensar en el futuro e insiste en la necesidad de que las prostitutas aprendan a ahorrar para enfrentar su vejez.

Solemos tener, configurar y necesitar una imagen estereotipada de las prostitutas, en virtud de la cual son víctimas de sí mismas, de la sociedad y de los hombres 14 , unas perdedoras, unas desventuradas de quienes compadecerse. Pero esta imagen es eso: De hecho, Carla, como otras prostitutas, no se amolda a ese tópico: Evidentemente he sufrido por las dificultades de la vida, pero como todos.

No quiero ser víctima de estos sufrimientos: Para ella la prostitución es un medio para alcanzar y mantener su libertad, su autonomía, su independencia. Es un medio que le permite eludir el papel tradicional de esposa y madre, así como su dependencia económica con respecto a un varón. Esta falta de amoldamiento al estereotipo conturba a los prejuiciadores.

Por otra parte, su realidad y sus posiciones con respecto a la prostitución resultan opuestas y provocadoras con respecto a la concepción que muchas feministas tenían de la prostitución y a sus posicionamientos sobre ésta. Las feministas tenían de las prostitutas la imagen de unas mujeres excluidas y malhadadas, que se han visto forzadas por las circunstancias a ejercer la vil prostitución, de quienes esperaban que entonasen un mea culpa por vender su cuerpo a los hombres, que se mostrasen arrepentidas por lo que hacían y que quisieran dejar de hacerlo.

Pero Carla, Pia y muchas otras prostitutas desbaratan esta imagen: Las feministas no aceptaban esta posición: Elegí hacerlo, nadie me ha obligado, me gusta, quiero seguir haciéndolo porque es un oficio que me va bien … se suscitaba el infierno. Carla ni muestra arrepentimiento por trabajar de puta ni quiere ser redimida por ello. No se presenta como víctima y el trabajo sexual que desempeña para vivir lo hace porque quiere, en la misma medida o con los mismos condicionamientos en su elección que pueden tener otras muchas personas a la hora de conseguir un trabajo con el que ganarse la vida.

El libro de Carla Corso y Sandra Landi escandaliza porque problematiza los estereotipos que discursos de uno u otro tipo, tanto moralistas como feministas, han establecido sobre el mundo de la prostitución. Carla no nos presenta la historia de una mujer marginal e infeliz, apenada por lo que hace, sino que se presenta como una mujer que ha escogido lo que hace y que, gracias a los recursos que su trabajo le proporciona, vive felizmente, disfruta de la vida.

No quiero concluir el presente texto sin antes disipar tres posibles malentendidos que hubiesen podido suscitarse a tenor de lo dicho hasta aquí. Carla se sabe, de hecho, diferente y, como ella misma recoge en su relato, hay muchos tipos de prostitución 16 recordar esta diversidad es, en parte, una de las intenciones del presente texto. Carla reconoce no ser representativa de cómo son, qué desean y qué hacen muchas prostitutas; se reconoce diferente de las otras prostitutas, quienes también la ven a ella como distinta De hecho, Carla también padece y nos relata los aspectos negativos de su experiencia prostitucional, la violencia sobre todo.

Nos narra sus males, lacras y peligros. Señala que lo peor del ejercicio de la prostitución no es la venta del cuerpo y la supuesta enajenación que ello conllevaría.

Otro aspecto especialmente desagradable de la prostitución es el desprecio social con que se trata a las prostitutas. Lo que a éstas les impide relacionarse con cierta normalidad con personas conocidos, amigos, etc.

Son los otros quienes, en gran parte, obliteran a las prostitutas las posibilidades de vínculo social y no ellas mismas. Lo que en parte me ha interesado ha sido mostrar, también en los modos prostitucionales, las capacidades de lucha de las mujeres, mostrarlas como sujetos activos capaces, dentro de sus condicionamientos y posibilidades sociales, de luchar por su libertad. La vida de Carla es sobre todo la historia de una conquista de libertad y de una negativa a renunciar a lo que se desea y a asumir las renuncias que la asunción de los papeles femeninos heterónomos conllevan.

Libertad que se conquista muchas veces contra las cadenas que, de uno u otro modo, los hombres su padre, sus patronos, los proxenetas, sus clientes, etc. En esta línea, pueden leerse en castellano y resultan asequibles, entre otros: La invasión de los instintos vegetativos y de las bajas pasiones es tal que las facultades superiores terminan embruteciéndose.

Confunden lo verdadero con lo falso, lo malo con lo bueno, lo bello con lo monstruoso. Es pesimista, fatalista, supersticiosa y vive de mitos novelescos alimentados por una imaginación a veces desequilibrada. Entre su padre y su madre existía una relación de amor-odio y de víctima-verdugo. Ahora, sin embargo, estaba casada con un hombre bien y completamente normal, pero ella no soportaba la vida normal, la cotidianidad digamos.

No tenía ninguna necesidad de prostituirse. Follaba gratis sólo con los americanos negros.

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Prostitutas villaverde prostitutas en la calle videos porno El problema afecta a todos los trabajos considerados tradicionalmente femeninos, aunque de una manera diferente. Entre su padre y su madre existía una relación de amor-odio y de víctima-verdugo. Trato de mostrar la realidad de otra forma para evidenciar aspectos que normalmente pasan desapercibidos. No se trata de víctimas pasivas sino de hacedoras, de sujetos que construyen y dirigen su vida a partir de sus valores, baremos e ideales. Subvertir el discurso dominante, cuestionar los roles y proponer nuevas formas de relacionarse. Some literary works capture this negative image, while at the same time they contribute to its diffusion and consolidation.
En Titania Compañía Editorial, S. La scission politique du feminisme international sur la question du "trafic des femmes": Ocupando puestos de mayor visibilidad dentro del propio mundo del arte. Mujeres y transformaciones sociales. Nick, por ejemplo, afirma quedarse charlando un buen rato después del acto.

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